
Aùn recuerdo, como si fuese ayer, la cara del cura del barrio advirtiendo a 15 o 20 tiernos mancebos (niños) las consecuencias negativas que traería el leer a un tal Marx o escuchar una música diabólica como la de los Rollings Stones, felizmente hicimos caso omiso (la mayoría) a su advertencia, pero, también tengo que reflexionar sobre el hecho de que los profesores de los colegios nacionales y los curas de los barrios ya iban con sus consignas debajo de la manga, y sea esta de Derecha o de Izquierda no les importaba que el alumno se quedase atrapado en una de estas dos opciones o los más importante descubriera otra opción (vía) en su crecimiento.
Descubrimiento
A la salida del colegio siempre veía a un hippie, fue el primer hombre que vi con unos impresionantes aretes adornados con plumas de colores, casaca de cuero, esclavas en sus muñecas y pelo pintado en las puntas de su larga cabellera como en los videos clips de rock de la televisión.
Comprendí entonces, que había otras alternativas de vida no confeccionadas y no manipuladas desde una oficina, para poder afrontar este mundo como uno creyese conveniente. Me decidí luego, a buscar ese tercer camino y empecé por la música aquella que no tocaban en las estaciones de radio comerciales ahí conocí desde Los Caifanes hasta Alí Primera pasando por las más variadas melodías latinoamericanas que pasaban estaciones de radios de la AM y en los cassettes que se vendían en los pisos de las calles de Lima (Casetear en las cachinas).
Buscaba libros no recomendados por los profesores recuerdo mucho el origen de la vida de Oparin, Huasipungo de Jorge Icaza y muchos libros de historia universal. Y reafirme y endurecí mi posición, si había una tercera vía, por ello no debemos obligar o recomendar a los demás( sin son niños menos) a seguir una determinada postura y a sus lideres porque tarde o temprano esa persona se dará cuenta que hay otras vías y podríamos salir perjudicados nosotros mismos, como aquellos profesores y curas que hoy no se deben mis respetos en los más mínimo.
Descubrimiento
A la salida del colegio siempre veía a un hippie, fue el primer hombre que vi con unos impresionantes aretes adornados con plumas de colores, casaca de cuero, esclavas en sus muñecas y pelo pintado en las puntas de su larga cabellera como en los videos clips de rock de la televisión.
Comprendí entonces, que había otras alternativas de vida no confeccionadas y no manipuladas desde una oficina, para poder afrontar este mundo como uno creyese conveniente. Me decidí luego, a buscar ese tercer camino y empecé por la música aquella que no tocaban en las estaciones de radio comerciales ahí conocí desde Los Caifanes hasta Alí Primera pasando por las más variadas melodías latinoamericanas que pasaban estaciones de radios de la AM y en los cassettes que se vendían en los pisos de las calles de Lima (Casetear en las cachinas).
Buscaba libros no recomendados por los profesores recuerdo mucho el origen de la vida de Oparin, Huasipungo de Jorge Icaza y muchos libros de historia universal. Y reafirme y endurecí mi posición, si había una tercera vía, por ello no debemos obligar o recomendar a los demás( sin son niños menos) a seguir una determinada postura y a sus lideres porque tarde o temprano esa persona se dará cuenta que hay otras vías y podríamos salir perjudicados nosotros mismos, como aquellos profesores y curas que hoy no se deben mis respetos en los más mínimo.
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