
Ayer, por la tarde presencie en un canal de televisión por cable imágenes que me hacían recordar las muchas películas que produce Hollywood acerca de Vietnam y el Holocausto Judío en la segunda guerra mundial.
Pero aquellos niños muertos no eran dobles ni trabajaban para George Lucas o Steven Spielberg. Eran reales, tan reales como los trabajadores americanos despedidos en los últimos meses por la crisis.
Apague mi televisor conmovido por tanta injusticia y más poderosamente porque soy padre y no quiero que ningún milico de mierda lastime a mi hijo, estoy dolido de esta violencia desde que tengo uso de razón (Soy de generación de los 80’s pase por lo de sendero luminoso y el gobierno de Alan García ).
A la distancia pido clemencia a Dios por Palestina y sus niños, por esa generación que quedará marcada como yo y mis amigos. Te pido perdón Palestina por tanta indiferencia en nombre de mi familia, mi generación y la gente con conciencia social del Perú.
Y me avergüenzo de estos compatriotas que sirven al ejercito invasor e imperialista de Israel, al igual que a los medios de comunicación que resaltan estas canalladas como si fuese algo por destacar y él porque sentirse orgulloso.
Si matar niños, ancianos y mujeres es el camino del soldado Israelí saludo al desertor de este ejército de la muerte. Y por último, que los directores de origen judío que no nos vengan a conmover con sus películas sobre su sufrimiento y resaltando la crueldad de sus opresores cuando ellos también lo hacen con un pueblo indefenso y desarmado como Palestina.
Pero aquellos niños muertos no eran dobles ni trabajaban para George Lucas o Steven Spielberg. Eran reales, tan reales como los trabajadores americanos despedidos en los últimos meses por la crisis.
Apague mi televisor conmovido por tanta injusticia y más poderosamente porque soy padre y no quiero que ningún milico de mierda lastime a mi hijo, estoy dolido de esta violencia desde que tengo uso de razón (Soy de generación de los 80’s pase por lo de sendero luminoso y el gobierno de Alan García ).
A la distancia pido clemencia a Dios por Palestina y sus niños, por esa generación que quedará marcada como yo y mis amigos. Te pido perdón Palestina por tanta indiferencia en nombre de mi familia, mi generación y la gente con conciencia social del Perú.
Y me avergüenzo de estos compatriotas que sirven al ejercito invasor e imperialista de Israel, al igual que a los medios de comunicación que resaltan estas canalladas como si fuese algo por destacar y él porque sentirse orgulloso.
Si matar niños, ancianos y mujeres es el camino del soldado Israelí saludo al desertor de este ejército de la muerte. Y por último, que los directores de origen judío que no nos vengan a conmover con sus películas sobre su sufrimiento y resaltando la crueldad de sus opresores cuando ellos también lo hacen con un pueblo indefenso y desarmado como Palestina.
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