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martes, 1 de junio de 2010

LAS PANAKUNAS


Quiero dedicar las siguientes líneas a destacar la participación de la mujer peruana en la guerra del Pacifico, por ello voy a citar al historiador Virgilio Roel, que en su libro “El Perú en el siglo XIX”, el escribe:

“La logística del ejercito Peruano, era rudimentaria y, además, su administración era ejercida sin mucha honradez por los habilitados. Por eso, con mucha frecuencia, había falta de vituallas y de alimentos; y como la cocina era mal conducida, simplemente la fuerza armada peruana no hubiera podido existir sin la compañera del soldado. Esto no es una frase, es una inconmovible realidad histórica, hasta finales del siglo XIX, los ejércitos peruanos no habrían podido supervivir, o mejor digamos, no serían imaginables sin esa india modesta que iba tras su marido o su compañero que había sido enrolado; ella no pidió nunca nada, ni reclamó ningún reconocimiento y siempre estuvo dispuesta a realizar toda clase de sacrificios. Sus antecesoras son las esposas de los soldados del Incario iban a todas las campañas, porque el ejercito tawantinsuyano en esto fue, como en muchas cosas, excepcional: era mixto, femenino y masculino; nunca el soldado inca podía ir solo al combate, porque la unidad Hombre –Mujer tenia que estar siempre presente”.

El autor continúa con un agudo análisis de la guerra del pacifico:
“En la guerra del salitre nuevamente la vemos preocupándose de la alimentación del soldado, así como de su atención general; va con los reclutas a los arenales de Tarapacá y asiste a los combates de Pisagua y San Francisco. Se cubre de gloria en Tarapacá y luego del combate atiende a sus heridos y entierra a sus muertos; y sin tiempo siquiera para disfrutar del triunfo, participa en la terrible marcha a través del peor desierto del mundo, para alcanzar Arica; en el trayecto, mientras la tropa acampa de día, ella busca hierbas y caza animales para improvisar una magra pero salvadora comida, y sin tomarse ningún descanso, cura a los heridos y a los lacerados, y cuando llega la noche se hecha al hombro los menajes, los recipientes con el poco liquido que había conseguido y ayuda llevando parte de la impedimenta; con toda esa carga a la espalda marcho con pies descalzos al paso persistente y uniforme de la columna. Y como si todo eso fuera poco, saca energías no se sabe de dónde, para ayudar a los soldados rezagados y para dar aliento a quienes llegaban al límite de resistencia; y cuando, tras la infernal marcha, los sobrevivientes arribaron al puerto de Arica, esas mujeres se desprendieron de las formaciones, porque estaban demasiado ocupadas para recibir los homenajes que se prodigaron a los héroes.”

“Pero ninguna falto al combate del morro, efectuado el 7 de junio de 1880: permanecieron firmes durante el asalto enemigo y muchas murieron defendiendo a sus compañeros, cuando fueron objeto del repase a cuchillo; en todo caso, ninguna retrocedió. Dando fe de su heroicidad infinitamente modesta, a 300 de estas mujeres cayeron como prisioneras de guerra a manos del enemigo.”



Más Respeto Carajo

El autor, continúa resaltando la labor de mujer y como la historia oficial desinforma y no cuenta la verdad sobre esta epopeya de nuestras mujeres:
“Debido a las gestiones realizadas por el Presidente de la Asociación de la Cruz Roja, J.A. ROCA, esas 300 mujeres, prisioneras de guerra, fueron embarcadas en Arica con destino al Callao, a donde llegaron el 22 de junio. En ese puerto, tomaron sus pocas pertenencias, y así, como lo habían hecho las indias apresadas en Pisagua y San Francisco, calladamente tomaron el camino de sus pueblos a donde llegaron a pie. Sus nombres ni siquiera son recordados.”


“A ellas tampoco les importo que sus nombres fueran incluidas con alguna lista. Para ellas, vivir sacrificada y heroicamente era un deber que lo asumieron con desconcertante simplicidad…………………………….Y como si el olvido no fuera suficiente ingrato, la CHUSMA OLIGARQUICA, cobarde y ruin, las pretendió ridiculizar llamándolas “Rabonas”, a ellas cuya grandeza contrasta con la pequeñez de quienes así las han tratado siempre……..el pueblo peruano, en cambio, las recuerda como la compañera y camarada del soldado, o como las guerrilleras de las campañas militares de la Breña. El pueblo indio las recuerda cariñosamente como las PANAKUNAS.

PP 222-223

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